Lo siento

2016-08-15 - lo sientoLo siento por no entregarme a ti nada más conocerte.

Lo siento por no ser una niña inocente, que necesita de tú protección.

Lo siento por ser una mujer independiente con las cosas más que claras.

Lo siento por tener personalidad y no dejar que me importe lo que piensen de mí.

Lo siento por no impresionarme todo el dinero que tengas y que me dé exactamente igual.

Lo siento por seguir mis ideales y no hacer nada que no me apetezca.

Lo siento por tener dos dedos de frente.

Lo siento por no ser cariñosa contigo desde el minuto uno en el que me hablaste, pero yo no regalo cariño, el cariño se gana poco a poco.

Lo siento por no haber alimentado tu ego con cumplidos que, sinceramente, dudo que te merecieras.

Lo siento por no haberte dado la razón en todo, como se supone que deben hacer las niñas buenas.

Lo siento por tener voz propia, y que sea más alta de lo que a ti te gustaría.

Lo siento por tener la maravillosa suerte de poder trabajar para mi padre, aunque no es oro todo lo que reluce y me cueste mi esfuerzo diario.

Lo siento por ser transparente y no aparentar cosas que no soy.

Lo siento por no haberme intimidado que fueras más mayor que yo. He comprobado, por fin, que la edad no es solo un número.

Lo siento por no haber sido una más de tus diversiones.

Lo siento por no ser la cabeza hueca con la que esperabas pasar la noche.

Pero lo que no siento, y nunca lo haré, es haberme respetado y valorado a mí misma. No siento ser yo.

Sonará egoísta, pero el mundo lo es, primero soy yo y después los demás.

Lo siento… O quizás no.

Te quise, te quiero…

Es entonces cuando despiertas y te das cuenta de porque nunca funcionó con nadie más. Porque eras incapaz de retener a ninguno y es que en el fondo, nunca tuviste intención de mantenerlos a tu lado. Porque ninguno daba la talla y es que, inconscientemente, los comparabas a todos. Y como no, ninguno le llegaba a la suela del zapato.

Abres los ojos y te das cuenta de que sigues enamorada de él, si, jodidamente enamorada. Y te preguntas como pudiste enamorarte de alguien en tan solo 4 meses. Al parecer si es posible, al parecer es posible cuando esa persona te parece completamente perfecta, como si te la hubieran fabricado a medida. Al parecer es posible cuando es la única persona en el mundo capaz de dibujar la mejor de tus sonrisas, esa que va acompañada de un brillo especial en los ojos y que hacía mucho tiempo que no veías. Justo el tiempo que llevabas sin hablar con él.

Pero esa sonrisa desaparece al instante cuando pones los pies en el suelo y ves la realidad. No fuiste capaz de enamorarlo, no supiste como hacer que sintiera lo mismo que tú, al menos no como ella. Ella consiguió lo que tú tanto ansiabas, su corazón. Te sientes tonta e inútil, incapaz de seguir luchando por él, porque sabes que tienes todas las batallas perdidas. Y solo te queda ofrecerle tu más sincera amistad. Apoyarlo en todo, aunque para él ese todo sea dormir en los brazos de ella. Ofrecerle tu hombro para llorar cuando lo esté pasando mal y escuchar cómo le ha ido en su cita para reconquistarla, aunque eso te rompa en mil pedazos.

Entras en una batalla mental entre lo que te gustaría tener de él y lo que él realmente quiere. Te preguntas si haces bien en animarlo a seguir con ella, o deberías intentar que la olvidara. Pero te resulta tan impensable anteponerte a su felicidad, que simplemente te conformas con desear que ella sepa valorarlo como tú, que ella sepa quererlo como él se merece. A pesar de que todo eso signifique minar todas tus mínimas posibilidades, pero, así él no sufrirá. Porque sabes lo que duele un corazón roto, y te resulta impensable contribuir a que se lo rompan a él. Así que si, lo lanzas en los brazos de ella, con la esperanza de que lo coja al vuelo. Con la esperanza de que no sea tan tonta, como lo fuiste tú, y no lo suelte nunca. Con la esperanza de que lo cuide, lo consienta, lo ame. Con la esperanza de que él, nunca tenga de derramar ni una sola lagrima sobre la almohada. Ya has derramado suficientes tú por los dos.

Y es que en eso consiste en amar a alguien por encima de ti misma, en velar por su felicidad aun sabiendo que su felicidad no está contigo.

No sé si todo eso es una maldición o la mejor de las bendiciones, esa capacidad de sobreponer su sonrisa por encima del resto del mundo, pero es que es una sonrisa tan radiante que es completamente inevitable. Llevas tanto tiempo esperándolo inconscientemente, que ya ni siquiera sabes si algún día dejaras de esperarlo. Tal vez, no quieras dejar de esperarlo.

 

No fue mi primer amor, puede que tampoco vaya a ser el último. Lo que si se es que ha sido el más fuerte y el que a día de hoy, me resulta imposible olvidar.

Sé que no estarás leyendo esto, tienes cosas más importantes en las que ocupar tu tiempo, pero…
Te quise, te quiero y no sé si algún día dejaré de quererte.

Transparecia

Soy muy desconfiada, con el tiempo cada vez más. Y es por eso que no entiendo a la gente que se pone a conocer a alguien, pero se cierra por completo a hablar de sí mismo. Obviamente, no me mas a contar tus más oscuros secretos al segundo día de conocerme, pero tampoco es cuestión de ser Don Misterioso. No estamos en una película, y tanto misterio me hace pensar mal.

Tampoco es agradable el intentar sacarle información a esa persona a la que quieres conocer, ya que la conversación se acaba convirtiendo en una entrevista, donde tú formulas preguntas y la otra persona te responde lo más simple posible. Sin entrar en detalles, y obviamente, sin devolverte ni una sola de las preguntas.

Sé que soy muy paranoica, y que tiendo a hacer una montaña de un grano de arena, pero es que me hace sentir tan inútil esto.

De verdad que me resulta horrible sentir que me ocultan cosas. Me paso el día pesando si son imaginaciones mías, o hay algo más detrás de tanto misterio. ¿Cómo confiar en alguien que no confía en ti para abrirse?

Cada vez tengo más claro, que aquella frase que tanto me dolió cuando me la dijeron, era la pura realidad.

Lo que buscas, no existe.

Y es que parece imposible encontrar a alguien transparente. Disfrazan su indiferencia por conocerte con falsos “te quiero” para que te confíes, y en cuanto se han cansado de tomarte el pelo, desaparecen. Luego se extrañan, e incluso enfadan, cuando yo no pronuncio esas dos palabras. Pero, ¿cómo sentir amor por alguien a quien no conoces, ni se deja conocer? Y si, digo amor, porque para que yo le diga “te quiero” a alguien, tengo que sentirlo de verdad. Y ese sentimiento no nace de la nada.

Ya no sé si soy yo la que pone las cosas tan difíciles, o son los demás los que las hacen así de complicadas.

Transparencia… Es el único ingrediente para ganarse mi confianza.