Karma

Nunca sabes lo que tienes, hasta que lo pierdes…

Cuánta razón en una sola frase. Ni siquiera sé si te he perdido del todo, o simplemente es un castigo del Karma bien merecido. Lo que si se es que me esperan tres largas semanas de incertidumbre, de no saber si volverás a ser el mismo de antes o si preferirás pasar página, de no saber nada de ti hasta que vuelvas, de pasar largas noches pensando en lo estúpida que fui.

imagen_entrada_27.03.2015_01No es por excusarme, no me porté bien y lo sé, pero creo que no estaba preparada para algo tan real. Después de haber pasado por la experiencia de ilusionarme con alguien que quería ir poco a poco y que a los cuatro meses decidiera que no iba a ser capaz de sentir nada por mí, la posibilidad de revivir todo eso me aterraba.

No me di cuenta hasta hace poco de que era eso realmente lo que me pasaba. No entendía por qué no podía estar contigo, si me gustas desde el primer día que te conocí. Y no es que no quisiera, si no que no estaba preparada para afrontar otro “poco a poco“.

Pensaba que se podía encontrar a alguien que desde el minuto uno fuera una relación seria, y eso no es algo real, no existe. Las relaciones serias se van formando con el tiempo.

Todo esto no justifica todo lo mal que te traté, ni siquiera yo entiendo del todo porque lo hice, no es excusa. Te aseguro que si pudiera volver atrás, haría las cosas de otro modo. Pero solo puedo pedirte perdón mil veces, de todas las formas que se me ocurren, y esperar a que cuando vuelvas no te hayas cansado de mí.

Van a ser tres semanas extremadamente largas, pero solo espero que no sea demasiado tarde y merezca la pena esperar. Si después de todo, vuelves a ser el mismo de antes conmigo, pienso dedicar mi vida ha hacerte la persona más feliz del mundo. Pero eso si, como tú dices, poco a poco.

Empecemos con un “poco a poco”

Dando tumbos, de decepción en decepción, de caída en caída. Y, al final, siempre tu estas ahí. De una forma o de otra. Aguantando mi mal genio, aguantando que te hable de otros, pero siempre con ganas de verme. Y yo, totalmente ciega, sin verte. Sin darme cuenta de nada, sin apreciar todo aquello. Espero no haberme dado cuenta tarde, que no te hayas cansado de esperar.

Siempre me quejo de la poca atención que recibo, y no estaba siendo consciente de que te estaba haciendo lo mismo a ti.

Recuerdo como me enfadé contigo cuando me dijiste:

Sabes que solo va a ser uno más. Igual que todos…

Mira por donde tenías todo la razón del mundo. Pero tengo la maldita costumbre de no querer escuchar a la gente que de verdad se preocupa por mí, siempre quiero tener yo la razón. ¿Cuándo aprenderé que yo siempre elijo el camino incorrecto?

imagen_entrada_10.03.2015_01Pensaba que tenia las cosas claras, que sabía lo que buscaba: atención, cariño, protección, amor, fidelidad…

De lo que no era consciente es de que nadie ofrece eso desde el minuto uno. Que las cosas llevan su tiempo. Y que hay que ir, como tú dices, poco a poco.

Y yo, como buena impaciente que soy, te cambiaba a la mínima por el primer cuentista que dijera las cuatro cosas que me gusta escuchar.

Cuando el único realmente sincero has sido tú. Podrías haber hecho como cualquier otro, regalarme el oído para conseguir de mi lo que quisieras. Pero decidiste ser real, ser tú. Y yo no supe apreciarlo.

Gracias. Sencillamente gracias por ser un cabezota empedernido, porque de no ser así, puede que no hubiera abierto los ojos. Has conseguido que me dé cuenta de que las cosas no ocurren igual de rápido que en las películas. Que lo que pronto empieza, pronto acaba.

Así que he decidido dejar todo en tus manos, a tu ritmo, y dejarme llevar.

Puede que salga bien, o no, pero quiero comprobarlo.

Ansiedad

La presión en el pecho es tan fuerte que corta la respiración. Concentrarme en algo que no sea intentar bajar las pulsaciones es imposible. Me duele la cabeza y tengo mareos. Esto es tan insoportable…

Que me de un ataque de ansiedad justo nada más empezar un lunes es algo con lo que no contaba. Y si ya de por si se hace duro empezar la semana, empezarla de este modo, hace que cueste el doble.

imagen_entrada_02.03.2015_01La mañana se me ha hecho eterna y el horario intensivo, que no permite que te vayas a tu casa a comer y desconectar, hace que la ansiedad perdure durante la tarde.

Me encanta mi trabajo, pero hoy deseo profundamente que llegue la hora de salir por la puerta.

Ya solo quedan veinte minutos, y aunque sentarme a escribir aquí me hace desconectar un poco y rebajar los síntomas del ataque, no termina de desaparecer del todo.

Necesito llegar a casa, llenar la bañera de espuma, hacerme un té, y sumergirme unos minutos. Aunque quien dice unos minutos, dice una hora.

Estoy intentando encontrar el motivo de mi malestar de hoy, aunque cierto es que no suelen tener explicación mis ataques, este creo saber el por qué.

Tengo la maldita costumbre de entregarme por completo al primero que se digna a prestarme un poco de atención, o por lo menos, finge que me la presta.

Creo que nunca llegaré a aprender la lección, aunque con el tiempo he aprendido a mimetizar los daños.

Será cierto lo que dicen que no me valoro lo suficiente, aunque supongo que ellos tampoco me valoran.

También se me ha juntado todo: mudanza, hormonas, pillarle una conversación en la que estaba quedando con otra… O a lo mejor ha sido mi imaginación, ¿no? No, se con seguridad que no. Pero tampoco puedo exigir exclusividad, puesto que no somos nada y solo nos estamos conociendo. Pero soy tan sumamente celosa, que no puedo evitarlo, no me gusta compartir. Y como yo me entrego solo a una persona, pido lo mismo a cambio. ¿Es justo, no?

Hoy mi sentido de auto convicción no está en sus mejores días.